domingo, 14 de mayo de 2017

LOS DÍAS SUSPENDIDOS, Francisco Gómez


    Francisco Gómez publica en Frutos del tiempo su último libro. Se divide en tres partes: relatos breves, reseñas sobre la actividad “Cada Cual” ( unos encuentros con autores contemporáneos” organizada por el Instituto de Cultura Gil-Albert en Alicante), y una serie de pequeños apuntes sobre la vida cultural  ilicitana, amigos, escritores de “la City”, siempre con su punto de humor y su ironía.
   Las reseñas sobre las conferencias-coloquio alicantinas me han producido, sobre todo, envidia sana: ¿por qué a Elche no viene nadie? Me consuelan estas consideraciones de Francisco sobre cada escritor, que he subrayado con avidez, intentando sacar jugo a lo que dicen esos autores con lo que tanto he disfrutado: Landero, Cercas, Caballero Bonald, Vargas Llosa, Lorenzo Silva.
   Por su parte, los apuntes ilicitanos incluidos en el libro tienen para nosotros el sabor de la cercanía. Elche es un mundo por sí sólo, un universo que solo entienden los que orbitan en él.
   Me han gustado mucho los relatos breves. El señor Gómez se está doctorando en este tipo de tareas. Me gusta su prosa espontánea, coloquial y cuidada al mismo tiempo, su guion muy bien pensado en el que te da cuenta de una vida en cinco páginas. El protagonista suele ser un hombre arrojado a la existencia que trata de sobrevivir y que, al final, encuentra su tabla de salvación en la vida cotidiana, sencilla, familiar, llena de pequeños acontecimientos que tiene delante. Un ejemplo es el relato Hikikomori, que aborda en toda su profundidad el tema de la comunicación, y que contaré (si el autor me da permiso) a mis alumnos en clase. Pero no todos acaban así: algunos optan por el escapismo (Desvío). Con lo que el autor deja artas todas las posibles puertas a esta situación de disolvente individualismo que la sociedad padece (y que en el año 2.250 puede acabar como se describe en el libro).
   En resumen, Francisco, has escrito un libro de gran riqueza, con muchos registros y muy cuidado en su forma y en su fondo. Conociéndote, seguro que seguirá la fiesta. 

viernes, 5 de mayo de 2017

MIS HIJOS, Eran Riklis


    Interesante película sobre un niño árabe que va a estudiar a universidad judía, y las contradicciones que tiene. Le ocurren dos cosas: se enamora de una chica judía y, en labores de voluntariado, tiene que cuidar a un chico judío, que va en silla de ruedas por un proceso de esclerosis múltiple.
   La cinta, bastante sencilla y sin grandes actores, te cuenta el conflicto árabe-israelí desde un prisma humano y con varios puntos de vista. El desenlace me pareció algo forzado pero bastante original.


lunes, 1 de mayo de 2017

SECRETOS Y MENTIRAS, Mike Leigh

   He vuelto a ver esta película, que me ha vuelto a encantar. La recomiendo. Trata sobre el valor de contarse las verdades, de no ocultar una realidad vergonzosa a los demás. Muchas familias se rompen por eso. La película está muy bien, pues no te enteras de lo que pasas hasta el final, donde explota todo. Los actores lo hacen muy bien, y son personas de carne y hueso, buenas personas que llevan una exitencia problemática por no abrirse, por aparentar. Pero hay una salida: el corazón, o se desahoga y explota.
   Me ha acordado de dos referencias sobre la necesidad de ser sinceros:
  • La película Secretos y mentiras: la sinceridad con los demás
  • La novela Juegos de la Edad Tardía, de Luis Landero: sobre la sinceridad consigo mismo.

jueves, 27 de abril de 2017

EL MONARCA DE LAS SOMBRAS, Javier Cercas

   Con poco ánimo compré en Ali Truck la última obra de Cercas. La Patria de Aramburu, que es lo que todo el mundo está leyendo ahora, parece muy buena. Leí algunas páginas, pero no me sentía con ganas de entrar al tema vasco. Y mucho menos leer la enésima sobre la guerra civil, que es de lo que trata el relato de Cercas. Pero como vi que se disculpaba en la introducción, me hizo gracia, y en viaje ida y vuelta en tren a Palencia, lo leí.
   Trata sobre una investigación que hizo sobre un tío abuelo suyo, Manuel Mena, que se hizo de la Falange y, se fue a la guerra, siendo abatido con 19 años en la batalla del Ebro. Está muy bien contado, con la técnica de making of  (técnica que consiste en contarte como se fue gestando el libro en el mismo libro). Por ello, resulta entretenido y variado, no es un relato lineal. Naturalmente, Cercas, de izquierdas, se disculpa mucho de haber tenido una tío abuelo facha y de que toda su familia fuera franquista. Al final, perdona la vida a sus tíos y abuelos, diciendo que se equivocaron, y demostrando una vez más que para muchos la guerra fue una lucha entre buenos y malos.
   Al final, termina (como en Soldados de Salamina) con la típica diatriba antibelicisita sobre si el tal Manuel, su tío abuelo, en realidad no fue un héroe con una muerte bella (kalós Zánatos, en griego), sino una víctima de los superiores y de la oligarquía, que se había confundido de bando, y que en sus últimos meses ya se daba cuenta. Pero, claro, como no vivió para contarlo, ahí se ha quedado: como un monarca entre las sombras. 
   Con todo, es un libro entretenido y que se lee bastante bien. Cercas tiene la habilidad para convertir una hecho puntual perdido en la noche de los tiempos, en un libro que resulta interesante. 

martes, 25 de abril de 2017

DE EXILIOS Y MORADAS, José Luis Zerón


 Hace tiempo que voy siguiendo la trayectoria de José Luis Zerón. No sé muy bien por qué, me atrae sobre manera su lírica, y también he sentido yo, querido José Luis, esa voz llameando en mi interior y he escrito versos muy largos y muy gritados, que me publicó con gran calidad Frutos del tiempo.  
   Por eso, cuando me topé con En un lugar seguro, y ahora con De exilios y moradas, pensé (quizá con injusticia) que, a pesar de tanta poesía de la experiencia, de tanto coloquialismo latino, de tanto postureo transgresor, de tanta monserga de amores nocturnos y malditos empapados en alcohol…, a pesar de todo eso, la poesía, la gran poesía, la poesía con mayúscula sigue existiendo. 
   Zerón se pregunta sobre los grandes temas de la vida, sobre nuestras aristas existenciales. No habla de sus problemas personales, desnuda la condición humana y la coloca justo en la ineludible encrucijada que se le presenta, arrojado como está a una existencia que, en el fondo, no comprende. “Hay una huella de sed en nuestras miradas” (p. 44), nos dice con verdad. El poeta coloca al lector al borde del abismo. 
   Solo tenemos dos maneras de existir: o conformarnos con lo ineludible mientras la vida pasa ante nuestros ojos; o hacernos las preguntas insoslayables aún con el riesgo de no encontrar respuesta. José Luis Zerón ha escogido la segunda. Quizá sea la más osada y peligrosa, pero también la más acorde con nuestra dignidad de seres humanos. “Bienaventurados aquellos que no tienen miedo cuando abren los ojos” (p. 40). Somos como el ciervo que busca las fuentes de agua, no lo olvidemos. 

viernes, 21 de abril de 2017

Sobre la novela histórica


 Tengo para mí que unos de los géneros literarios más difíciles es el de la novela histórica. Porque, para relatar una historia ocurrida en el pasado, es necesario realizar un titánico ejercicio  de empatía. Ponerse en la mente de un artesano del siglo XIII, un obispo del siglo XVI, un militar de los tercios españoles, por ejemplo, es poco menos que imposible. Pero al menos hay que intentarlo. Si se nota demasiado que el relator es del siglo XXI, malo. Con frecuencia, ponemos en boca de un personaje del siglo XIII nuestra propia cosmovisión, y eso chirria por todos los lados.

   Hay que tener en cuenta que un artesano del siglo XIII no sabe qué es la separación de poderes, ni ha oído la palabra “derechos del ciudadano”, ni otros conceptos como “multiculturalismo", ni “conciencia ecológica”.  Es más, si se los explicaras,  no entendería nada, no cabrían en su cabeza. En el siglo XIII no había ocurrido la revolución francesa, ni el desarrollo del liberalismo, no había ocurrido, por decirlo de una vez, la modernidad. 
  Pero sí había pasiones, generosidad, amor, compasión, crueldad, miedo, lealtad… Por eso se pueden contar historias,  pero sin anacronismos.  

jueves, 20 de abril de 2017

1936: FRAUDE Y VIOLENCIA, Manuel Alvarez Tardío y Roberto Villa

   
   Las conclusiones de este concienzudo estudio de 623 páginas son las siguientes (en honor a la verdad, he de decir que solo he ojeado su contenido, pero he leído las conclusiones del epílogo, que, menos mal, los autores facilitan):
   Las elecciones de 1936 estuvieron repletas de tantas y tan grandes irregularidades que su legitimidad queda en entredicho. Un proceso electoral dura desde que los ciudadanos comienzan a votar hasta que se cuenta el último voto. La jornada electoral estuvo jalonada de numerosas interrupciones y corruptelas, pero sin que obstruyeran el normal desarrollo de las votaciones. Lo peor vino después.    Los días 17, 18 y 19, todavía con el escrutinio en curso, las masas radicales de izquierda tomaron sembraron las calles de violencia y coaccionaron de formo taxativo el normal recuento de los votos. Tal era el caos que Portela Valladadres, el legítimo presidente de Gobierno en ese momento, dimitió, siendo sustituido por Azaña, que controló el recuento y las posteriores reclamaciones. En ese momento, en España, mandaba la calle y el miedo.  Además, Azaña, en funciones como estaba, tomó dos decisiones sorprendentes: sacar de las cárceles a todos los revolucionarios del 34, y dar los ayuntamientos a las izquierdas sin ningún proceso electoral.
   A causa del sistema electoral claramente desproporcional, una pequeña ventaja en votos otorgaba una gran diferencia de escaños. Eso es lo que ocurrió. La izquierda tuvo una gran mayoría en las Cortes con un pequeño margen de votos, votos que se podrían haber equilibrado, si se hubieran tenido en cuenta las reclamaciones de la derecha y las denuncias de múltiples irregularidades. Pero se rechazaron sistemáticamente, y donde se repitieron (Cuenca y Granada), hubo una clara manipulación de resultados. 
   Lo peor es que las masas siguieron dueñas de las calles, creando un ambiente prerrevolucionario, con cientos de asesinatos, destrucciones, huelgas ilegales, etc. El miedo a que este ambiente desembocara en la instalación en España de un Estado comunista al estilo soviético, llevó a un grupo de militares a utilizar la fuerza e imponer autoridad y orden.     Esas son las conclusiones de los autores, avaladas por más 600 páginas con sus anexos, fruto de una pormenorizada investigación. A partir de ahí, el debate está servido. A mí, para ser sincero, el tema me resulta ya cansino. 

miércoles, 19 de abril de 2017

ESTAR NO ESTANDO, Antonio Moreno


 En septiembre de 2014, el escritor Antonio Moreno comenzó un paréntesis laboral en su vida durante el cual cumplió su antiguo deseo de acometer a pie enjuto la ruta de los antiguos ganaderos trashumantes hasta el norte de la Península Ibérica.
   Este libro, escrito en tercera persona a modo de diario, es el relato de ese viaje. Con una prosa sencilla pero enriquecida por ese bagaje cultural, filosófico y lingüístico del autor, profesor de Literatura en Elche, logra cautivarnos desde la primera de sus 296 páginas en las que no ocurre nada noticiable. Y esto es precisamente lo noticiable. En una sociedad donde se desean saber hasta los pormenores más nimios de la última novedad más o menos morbosa, Antonio Moreno demuestra que la vida plana y sencilla, aparentemente anodina, de la mayoría de la gente, puede interesar. 
   Ese es el reto: contar todo sin pretender contar nada, vivir la vida sin pensar que lo que estás viviendo es algo especial, estar no estando, como titula el libro. Porque el caminante es el que pasa, el que nunca para y, a la vez, siempre se queda donde está, extrayendo todo el jugo posible a cada esquina, a cada palabra, a cada cartel, a cada animal con el que se encuentra, ya sea vaca, tarántula, perro ovejero o cerda celosa de sus crías. Pero, sobre todo, celebra el encuentro con los hombres, los describe con pluma impresionista, con diálogos breves, broncos a veces, pero que suenan auténticos, espontáneos aunque también llenos de sabiduría.
   Sí, sabiduría. Solo algunos privilegiados pueden caminar por los andurriales extremeños, citando a Gracián, a Whitmann, a Plà, a Heráclito o a Stevenson, con una naturalidad pasmosa, sin presunción alguna, al servicio siempre de lo que nos quiere comunicar.

   Estas y otras inquietudes querría compartir contigo, querido Antonio, cuando retornes de tus escapadas. Tu conversación amena prolongará el amable placer con el que me he acercado a estas páginas. 

domingo, 16 de abril de 2017

BILLETE USADO




Tengo un billete usado,
uno de esos pequeños
del Metro de Madrid.

Ahí está en la mesilla
desde hace tres años,
junto al reloj y al libro.
Se ha salvado de todas
las cribas, permanece.

Ha servido de mucho:
ha limpiado cenizas,
ha separado páginas,
ha tapado respuestas.

Lleva escrito en su seno
unos versos sinceros
que no pude acabar,
y que dicen así:  
“quema el cartón si puedes,
conviérteme en ceniza
y que me lleve el viento,
si puede, a lo más alto”.

Me gusta este billete
tan bien aprovechado
que no puedo romper
porque espera algún día
ese punto final
que lo resuelva todo. 

Ignacio Fernández Perandones
Del poemario inédito "PERSISTENCIA" (en proyecto)

lunes, 10 de abril de 2017

ORTEGA Y LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA, José Luis Abellán

   He leído un par de capítulos del libro sobre Ortega y Gasset escrito por José Luis Abellán. Los referentes a la muerte del filósofo ocurrida en 1955. Fue un momento importante, ya que el escaso eco y la manipulación que, desde el Régimen de Franco, se hizo de tan gran desaparición llevó a que un grupo de inquietos universitarios hicieran un homenaje por su cuenta, que el Régimen no se atrevió a censurar. 
Es interesante, por que este hecho marca el inicio de la oposición dentro del país, que comenzó por los estudiantes, convirtiéndose en los años 60 en una oposición más multitudinaria. El homenaje se convirtió en protesta por la falta de libertad, y ahí la policía decidió actuar, deteniendo a varios estudiantes, entre ellos el autor del libro, cosa que cuenta con detalle. 
  El año 1955 supuso, pues, un antes y un después en cuanto a la oposición al Régimen. Pero Franco estaba entonces muy asentado y, precisamente por esos años, recibió el espaldarazo internacional que necesitaba para mantenerse. 
 En conclusión, se puede decir que Ortega siguió influyendo decisivamente después de fallecido, dejando discípulos que orientaron años después la España de la transición, como Julián Marías. Aunque no he leído entero el libro, pienso que es la tesis de Abellán en esta interesante aportación. 
   Ya habrá tiempo para profundizar en este apasionante tema: Ortega y la transición española.