jueves, 30 de marzo de 2017

BREVE HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN RUSA, Mira Milosevich

   Se cumple este año el centenarios de la revolución rusa. Con ese motivo, y por mi profesión de profesor de Historia, estoy leyendo este sencillo pero profundo estudio sobre la Rusia Soviética desde sus orígenes hasta su desaparición. No es profuso en datos pero está llena de ideas luminosas, que quiero escribir en próximas entradas. Adelanto unas reflexiones generales:
 Normalmente, se piensa que la experiencia revolucionaria de base se torció con el tiempo. Pero esto no es así. Fue totalitario desde un mes después de la revolución, cuando se disuelve el parlamento. Lenin tenía muy claro desde el primer momento lo que quería hacer. 
   Los dirigentes de la revolución tenían unas ideas fijas y preconcebidas que tenían que llevarse a cabo a toda costa. Cualquier cosa con tal de transformar la sociedad campesina y tradicional rusa en una sociedad socialista e industrial, donde la clase burguesa y los propietarios agrícolas han de ser eliminados. 
   Para ello, los dirigentes bolcheviques tenían que aplastar cualquier signo de vacilación o disidencia dentro de los mismo bolcheviques. el ejemplo más claro es la rebelión de Kronstadt.
   En un régimen totalitario, la vida de cada persona es prescindible. Lo importante es, en este caso,  el logro final del sociedad comunista. Ejemplo: el holodomor ucraniano.
  Hay una clara disimetría a la hora de valorar el régimen nazi y el soviético, a favor de este último.  

domingo, 26 de marzo de 2017

En la radio

   Vengo de mi primera experiencia en la radio. Se trata de una entrevista que me han realizado en Radio UMH (Universidad Miguel Hernández de Elche). Me lo he pasado muy bien. En realidad era una toma de contacto previa. Me han ofrecido colaborar en un programa Magazine, para hablar de literatura. Miel sobre hojuelas: es lo que a mí me gusta. 
   He de agradecer al matrimonio Corrales - Pomares, un par de entusiastas, la iniciativa. Será un modo de conocer a gente interesante, de compartir experiencias, y de hacer lo que más me gusta: leer, comentar con otros lo que he leído, escribir e intercambiar experiencias literarias con otras personas de Elche o de lugares lejanos. 
   Carmen Pomares me preguntó sobre mi trayectoria literaria y me dio la risa. Nos reímos juntos, lloramos por la muerte de Manolo Hidalgo, y escuchamos unas preciosas canciones de Pedro Guerra comentadas por Jose Corrales, un antiguo alumno de mi Instituto, alma inquiera y curiosa donde las haya. 
   En efecto, espero volver. 

domingo, 12 de marzo de 2017

Aniversarios

El año 2017 está lleno de aniversarios que cubren los más diversos ámbitos. A saber:
  • Centenario de la Revolución Rusa
  • Centenario de la triple crisis de 1917 en España
  • Centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima
  • Quinientos años del comienzo de la Reforma Luterana
  • 75 años de la muerte del poeta Miguel Hernández

¿Alguien da más?

domingo, 5 de marzo de 2017

MARTIN LUTERO, Ricardo García Villoslada



 Se cumplen 500 años desde que Lutero clavó sus 95 tesis en la iglesia de Wittemberg y se incoara la Reforma Luterana (ufff, cuántos aniversarios tenemos este año). 
Con este fin, he comenzado la biografía de Lutero que escribió García Villoslada en los años 50, todo un clásico, compuesto por dos voluminosos tomos en papel biblia. Desde luego, no pienso leerlo entero ni terminarlo, pero sí alguna cuestión interesante.
   Ya comentaré más cosas, pero por ahora me ha sorprendido al apertura de mente de este jesuita que, en efecto, lo sabe todo de Lutero, Es más, deja claro que hay muchos aspectos positivos que los católicos debemos a la reforma. Por ejemplo, el acercamiento a la Biblia. Aunque, lógicamente, supuso un desgarrón tremendo en la Cristiandad y produjo desencuentros de todo tipo, los luteranos no está enfrente, son también discípulos de Cristo. Seguimos el mismo camino en lo común y podemos enriquecernos en lo diverso. 
   Eso no quiere decir que el proceso de Lutero, desde ser un devotísimo monje agustino hasta su ruptura con la Iglesia Católica, fuera de todo punto peculiar, y que en su desarrollo influyeran no solo cuestiones doctrinales y religiosas, sino también políticas. 
   En fin, lo iré leyendo poco a poco. Pienso que será una buena experiencia. 

sábado, 18 de febrero de 2017

QUERIDO MIEDO, Jesús Zomeño

   Desde que Salinger escribiera aquello de El Guardian entre el centeno, y, años después,  se convirtiera en libro de culto, hay muchos que han intentado escribir las peregrinas y transgresoras historias de un adolescente desorientado que busca en el sexo, en el alcohol y en los ambientes marginales de nosequé gran ciudad su propio rumbo en la vida, etc, etc. 
   Tanto ha proliferado el género, que es una tarea más que arriesgada ponerse a escribir ahora historias malditas y que no suenen a tópico. En nuestro país, Umbral dio a la luz Mortal y rosa: un auténtico monumento. Pero es que, claro, don Paco escribía como los ángeles.
   Por ello, comprenderán ustedes que tomé estos relatos con cierta prevención. Pero también con interés, por dos motivos. Primero, los relatos de Zomeño sobre la Primera Guerra Mundial me habían gustado. Segundo, la mención que hace a Rock Ola me resultaba cercana, ya que mi hermano Pepo fue uno de los que montó ese mítico local de la movida de los ochenta en Madrid.  
   Y he de decir que Jesús Zomeño, a mi parecer, sale muy bien parado de este arriesgado embite. Sus relatos son fuertes, explícitos, nada complacientes, pero además rezuman sabiduría, ideas de fondo que calan, frases (muchas he subrayado, pero no ha lugar en este espacio) que condensan toda una lección de vida quizá sin pretenderlo.
   Y eso es lo mejor para mi gusto. Sus historias están tejidas de autenticidad por los cuatro costados. No hay pose, no hay retórica. Esto se denota, por ejemplo, en un estilo parco, conciso pero denso. 
   Nuestros veinte primeros años han quedado como colgando en nuestra vida. Hubo amores, pero amores prohibidos, extraños, secretos, inalcanzables. Amores retratados en estos breves relatos con la maestría y el realismo suficiente para que todos, quien más quien menos, nos encontremos en ellos y sintamos en nuestro interior esa herida de la juventud que, maldita sea, nunca acaba de supurar.

viernes, 10 de febrero de 2017

En la universidad

   Acabo de venir de una visita a la Universidad Miguel Hernández con alumnos de 1º de bachillerato. Han asistido con interés a una charla introductoria y han ocupado la mañana en una visita guiada por las distintas facultades del Campus.
   Más que la información sobre cada carrera (que se puede encontrar fácilmente en internet),  han vuelto cargados de un bagaje, a mi parecer, más importante y decisivo que mero programa de cada Grado y la nota de corte. Algunas cosas que les han contado no entraban, en principio, dentro de su campo de intereses. Pero solo el hecho de escuchar  a chicos y chicas algo mayores que ellos que se están labrando un futuro en la universidad, que tienen inquietudes intelectuales, que tienen proyectos y ambiciones, es altamente positivo.  
   Seguro que dentro de estos bachilleres, todavía en plena adolescencia,  se ha encendido una llamita que nunca antes había tomado cuerpo en su interior: lo que algunos denominan la ilusión profesional. Llega el momento de diseñar un proyecto serio para sus vidas. Pero ese proyecto solo será eficaz si llena toda la totalidad de su ser. Un proyecto, en fin, que responda a una pregunta radical: ¿qué voy a hacer yo con mi existencia? Aquí nadie puede dejar la casilla en blanco, y nadie lo puede hacer por uno mismo. Es la hora de las decisiones, es la hora de la libertad. 
   En el fondo,  han visitado la universidad para descubrir su vocación. Una bonita reflexión para la próxima clase de tutoría.

jueves, 9 de febrero de 2017

Desiertos

   Un compañero de trabajo tiene planeado realizar una andadura de cien kilómetros por el desierto del Sahara. Me lo ha contado hoy, después de proyectar yo en mi clase de primero un documental sobre el desierto de Atacama. Al llegar a casa, ordeno mis papeles y me cae justo a los pies una carpeta con la fotografía en color de las arenas namibianas. Enciendo, al fin, el televisor y me da la bienvenida un camello desde El Gobi. 
   Hoy, en resumen, me persiguen los desiertos. Quizá su aridez suma ha terminado calando en mis adentros. Hace unos minutos, al enfrentarme al blanco de la entrada, todo en mí era puro espejismo y dunas interiores. Y, aunque Argelia o Chile tienen su belleza, he encontrado, al fin, un encendido oasis. Lo denominan escritura y es el mejor trago para un mundo árido, sin vida y sin caminos. Escribir es como la lluvia: te reanima. Sobre todo si tienes, como fondo de tu existencia, alguien que te espera. 

martes, 7 de febrero de 2017

HASTA EL ULTIMO HOMBRE, Mel Gibson

   He visto la última película de Mel Gibson, y me ha gustado. Como siempre, este autor es bastante explícito, atroz en las imágenes. No te ahorra crueldad ni situaciones límite. Yo rebajaría un poco ese  naturalismo sangrante de las terribles escenas bélicas. 
   Dicho lo cual, me parece una película muy bien hecha y completa. Bien hecha, porque el guión es claro, te atrapa desde el primer momento y tiene ritmo y acción. Completa, porque no es tan solo una película bélica más, sino que trata de una tema apasionante y acuciante: la objeción de conciencia. Y, como la objeción de conciencia del protagonista es por motivos religiosos, también trata del papel de las creencias en la sociedad. 
   A Gibson le interesa mucho la religión, piensa que la religión es una dimensión fundamental del ser humano. En casi todas las películas está presente. Una cierta ideología quiere relegar el hecho religioso al terreno puramente privado. Los creyentes, para estos intolerantes de guante blanco, seríamos unos tipos un poco raros y desfasados que habría que tolerar, si no se mueven mucho. 
   Pero está comprobado que la fe, cuando se vive plenamente y con coherencia,  potencia las cualidades de las personas, llena la vida de sentido, ayuda a que nuestra existencia se convierta en un servicio a los demás, como se comprueba en la película, basada en hechos reales. 
   En fin, una película que hace reflexionar. 

lunes, 6 de febrero de 2017

EL ÚLTIMO TRUCO DE MAGIA, Maribel Romero


 He leído con mucho gusto este relato de la autora ilicitana Maribel Romero Soler, que ha resultado finalista del premio Edebé de Literatura Juvenil en 2014. Narra la historia del Gran Prince Magic, un mago que llegó a tener fama mundial, y que ahora solo produce la burla de los niños. El personaje te mueve de tal manera a compasión, que la historia se te vuelve de algún modo imprescindible. Me recuerda a esa nostálgica invención inestrenada de Jacques Tati, que tan magistralmente ha sido llevado al cine de animación por Sylvain Chomet con el nombre de El Ilusionista.
   El argumento da un giro muy sabroso e inesperado cuando aparece el pintor Joaquín Sorolla sin mediar aviso. Se convierte entonces en un relato que entremezcla el realismo y la fantasía con pasmosa naturalidad. El sol de Sorolla zambulléndose en el vestido blanco de su hija María Clotilde, un robo inverosímil, un psicólogo enamorado, y dos adolescentes muy de siglo XXI.
   En mi opinión, este relato constituye un homenaje a la vida como magia. No deja de ser misterio y magia que cada uno de nosotros vivamos hoy, que podamos mirar al sol, que busquemos el amor en este mundo a veces desolado, y que estemos aquí para contarlo para contarlo.
   Un último apunte. Se podría afirmar que El último truco de magia es literatura Juvenil. Pero yo, que no soy joven, he disfrutado. Pienso que puede contentar a todos, de cualquier edad y condición.  

sábado, 4 de febrero de 2017

Leer a los amigos

  Miro a la estantería, y veo montón de libros apilados de autores próximos pendientes de leer. Esta circunstancia me producía hace tiempo cierta ansiedad. 
   Existe siempre el riesgo, lo reconozco, de valorar esas lecturas como una obligación, una carga de la que hay que desembarazarse cuanto antes. Con los años, vamos superando esa molesta sensación. Algunos son libros de amigos o conocidos, poetas o prosistas; otros han sido escogidos a causa de una cuestión histórica o ética que me interesa; otros, por un impulso que me grita: “léeme”. Sea como sea, he aprendido con los años a no leer jamás por compromiso. Lo que leo, lo disfruto. Aunque he decir que leer a los amigos siempre es un disfrute, no se sabe muy bien si por la calidad de lo que leo o por el afecto que les profeso..., o porque quiero conocerlos mejor.  
   En efecto, me gusta leer a quien conozco, porque de esta manera le voy conociendo de otra manera, lo cual aporta siempre a la lectura un plus de emoción y, por qué no, de divertimento.